Historía

Historía

El café representa para mí, el despertar, la alegría de sentir en mi piel los matices del alba y antes de cualquier cosa, necesitar el aroma y el sabor de un delicioso café.
En el pasado marcó mi vida, en mi presente la significa y para mi futuro es vital.
Ha estado en todos los momentos desde mi primer y más preciado recuerdo, con mi familia y queridos amigos, el café es para mi un equilibrio de fuerzas ya que puede ser desde la felicidad, la unión, la inspiración, el gusto; hasta la sobriedad, tranquilidad, quietud, sosiego, soledad o melancolía.
Desde que tengo memoria, en mi despertar ha estado adherido el aroma de la infusión del café arábigo, el recuerdo de la voz de mi madre al preparar su mezcla favorita que le da un sabor único y maravilloso y sobre todo los momentos en los que se comparte un buen café que son innumerables y emotivos, ya que el café tiene un alma vieja y ha estado presente desde nuestros ancestros en escritores, arquitectos, músicos, pintores, ingenieros, médicos, políticos, empresarios, estudiantes, profesionistas… sin ir más lejos, en los genios del mundo, es por eso que el café es un arte y tomarlo un placer.
Durante varios años realicé pruebas sobre la receta de mi madre para encontrar la fórmula exacta entre la nostalgia y el gusto de revivir mi historia, alrededor tenía espectadores atraídos por un incontrolable aroma que además era inigualable, ellos se convirtieron en cómplices de aquellas pruebas y el café en el testigo y cronómetro de charlas entre amigos, más que compañeros de trabajo. Porque justamente eso hace una taza de café compartida, es generadora de amistades para siempre, de pláticas y anécdotas que duran el tiempo exacto en el que se acaba esa taza de café.
“Erfan, prepara un café muy especial” era el comentario que rompía el hielo para llegar a solicitar una taza de ese café tan esperado por las mañanas. La pregunta concreta que hacían después de saborear el primer sorbo -¿qué tiene, por qué sabe tan rico?- antes de dar la respuesta había perdido en el infinito del sabor a aquellas personas y cuando “volvían a la realidad” sólo miraba la felicidad que el sabor les había provocado. Quien más podía hacer esa magia que la mezcla con la semilla de aframomum o mejor conocida como Granos del paraíso de la cual podría escribir un libro de su trayectoria en la vida, aunque mejor prefiero escribir de su presencia en la mía.
Se convirtió en un ritual, en una manera de vivir, en aquello de lo que te sientes orgulloso y quieres compartir a todas las personas que aprecias, como un verdadero tesoro. Es por eso que dentro de Grupo Patriarca, nace la joya de la corona, el sueño dorado, el café más esperado por quienes ya lo conocen y lo solicitaban para disfrutarlo mientras escriben en la eternidad las memorias de su propio libro.
Creado para quienes su paladar les exige un café de excelencia, con grano de origen arábigo, el tostado perfecto, la mezcla exacta para dar el aroma, la acidez, cuerpo y sabor que se repetirá como uno de los mejores hábitos, ya que el cuerpo mismo lo pide por las propiedades naturales de la semilla de aframomum;

“Más allá de lo tangible Café Patriarca seduce con el más fino y sutil efecto estimulante, para disfrutar la vida en toda su extensión, ya que es el único café afrodisíaco de México..

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